













"El error de todo el mundo es echar el producto y pasar el paño de una. En una campana el líquido no alcanza ni a llegar abajo: se escurre. Por eso la gente cree que la grasa está "pegada de por vida" cuando lo que faltó fue tiempo de contacto. Con espuma no hay que hacer nada raro: la dejas puesta tres minutos y la grasa baja sola."
Paola M. · Bogotá
Andrés M. · Bucaramanga
Daniela C. · Cali
Julián P. · PereiraLa grasa de cocina está casi siempre en superficies verticales: la campana, el azulejo, la puerta del mueble. Un desengrasante líquido se escurre en segundos y nunca alcanza a hacer su trabajo — por eso terminas tallando. La espuma se queda pegada donde la pusiste, ablanda el aceite quemado los 3 minutos que necesita, y después sale con un paño.
Vio la grasa bajar sin tener que tallar
Lo terminó usando fuera de la cocina: baño, muebles o carro
Dijo que el olor le pareció mucho más soportable que el del limpiahornos
Volvería a pedirlo para tener uno de repuesto
Parrillas que vuelven a ser negras. Campanas que reflejan. Azulejos que dejan de estar pegajosos. Esto es lo que reportan los clientes.












Yo ya la daba por perdida, pensaba que el filtro había que botarlo. Rocié, me fui a hacer otra cosa y volví a los tres minutos. Salió con el paño.
Eso es lo que más odio limpiar. Las dejé con la espuma mientras desayunaba y quedaron negras otra vez, no grises de mugre.
El azulejo detrás de la estufa tenía una capa amarilla que no salía con nada. No quedó perfecto de una, pero a la segunda pasada sí.
Cocino ahí mismo donde duermo, así que la grasa se siente el doble. Con uno solo limpio la estufa, el microondas y el mesón.
Con el limpiahornos tenía que abrir todo y salirme. Este huele a limón, limpio con la puerta cerrada y no me marea.
Lo compré para la cocina y lo probé en los plásticos del carro por curiosidad. Pedí el 2X1 y el segundo lo dejé en el baúl.
Ese chorro que se escurre en dos segundos es todo el problema. Salió del frasco, recorrió la campana, cayó al mesón — y la grasa quedó exactamente donde estaba.
Y no es culpa tuya. Un líquido no puede disolver una costra de aceite quemado en el medio segundo que tarda en resbalar. Necesita quedarse ahí. Como no se queda, te toca a ti: esponja de alambre, fuerza y media hora.
Por eso tallas. No porque no le pongas ganas, sino porque el producto se fue antes de trabajar. La grasa de la campana, la del azulejo y la de la puerta del mueble son el mismo problema: necesitan tiempo de contacto, no músculo.
Eso es lo que hace la espuma. Rocías, esperas 3 minutos y pasas el paño. Campana, estufa, horno, microondas, azulejo, muebles — y también el carro.
La mayoría se apura y talla de una. Ahí es donde se pierde la limpieza — y donde se raya el acero. Esto es lo que pasa si le das los tres minutos.
Razón 1Lo que hace la diferencia. En vez de escurrirse en dos segundos como un líquido, se queda pegada en la campana, la pared y la puerta del mueble el tiempo que hace falta para trabajar.
Razón 2Rompen la tensión entre la grasa y la superficie: levantan el aceite en lugar de correrlo de lugar, que es lo que pasa cuando pasas un paño con jabón de loza.
Razón 3La grasa de cocina no es una capa lisa: son capas viejas cocidas por el calor. El penetrante se mete entre ellas para que la espuma no se quede trabajando solo en la superficie.
Razón 4Corta el olor a grasa y deja aroma cítrico suave en vez del vapor punzante del limpiahornos. Por eso puedes limpiar la cocina sin salir a tomar aire cada rato.
Razón 5La razón por la que los otros cuatro importan: reparte una capa pareja y densa que se agarra de superficies verticales, en vez de una llovizna que se cae al piso.


Pruébalo en lo peor que tengas: el filtro de la campana, la parrilla más quemada, el fondo de la olla que ya dabas por perdida. Tómale una foto antes, para tener con qué comparar. Si no ves la diferencia, nos escribes dentro de los 30 días y te devolvemos cada peso — así el frasco vuelva usado.
Sin cuestionarios, sin cargos por devolución, sin vueltas. Y como pagas contra entrega, no arriesgas un peso por adelantado.


Así iba la pared a mitad de camino. La línea se ve sola.

Miren cómo la espuma se pone café. Eso es la grasa saliendo.

Las parrillas quedaron negras de verdad, no grises.

La campana reflejando. Llevaba años sin verla así.

El microondas por dentro era lo que más pena me daba. Ya no.

El fondo del sartén. En costras viejas toca dos pasadas, pero sale.

Huele a limón, no a químico. Para mí eso ya valía la compra.

Llegó en tres días y le pagué al muchacho en la puerta.

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